¿Por qué los snail mail clubs están conquistando internet? Abrir el buzón vuelve a estar de moda

Para las familias de antes, abrir el buzón cada mañana era una parte esencial de su ‘morning routine’ (y eso que no esperaban ningún paquete de ‘Amazon’ o el pedido del mes de ‘Shein’). No solo había facturas o publicidad, los más jóvenes de la casa siempre giraban la llave esperando recibir alguna carta de amor o una postal de su mejor amiga hablándole de sus vacaciones. 

Las nuevas generaciones nos hemos criado alejadas de ese sentimiento de esperar semanas para abrir un sobre, algo que resulta casi prehistórico desde la irrupción de las redes sociales y el ‘Whatsapp’ como medio de comunicación inmediato (lógico, ¿no?). Sin embargo, una nueva generación está recuperando la ilusión de recuperar el papel y los mensajes escritos a mano. 

Cartas ilustradas, pegatinas, fotografías, flores prensadas o pequeños textos íntimos llegan cada mes a miles de hogares gracias a los llamados snail mail clubs, un fenómeno que demuestra que, incluso en la era de la inmediatez, seguimos necesitando experiencias lentas y tangibles que pongan en valor los pequeños detalles del día a día.

¿Qué es un snail mail club?

Un snail mail club es una suscripción (como la que pagas por ‘Spotify’ o el almacenamiento en la nube de ‘iCloud’ cada mes) mediante la cual sus miembros reciben periódicamente en su buzón un sobre con elementos de papelería cuidadosamente diseñados por su remitente.

Lejos de limitarse a una simple carta, estos envíos suelen girar en torno a una temática e incluyen contenido exclusivo como ilustraciones, postales, pegatinas, marcapáginas, fotografías, ejercicios de escritura o pequeños detalles exclusivos creados por artistas, escritores o creadores de contenido. 

La experiencia de recibir el envío, conecta a sus suscriptores con el remitente del sobre y recupera el placer de estar presente, dedicando unos minutos a desconectar del mundo digital.

El nombre procede de la expresión inglesa ‘snail mail’, que significa literalmente ‘correo caracol’, una forma coloquial de referirse al correo postal tradicional para distinguirlo del correo electrónico (email). Aunque el término nació con un matiz humorístico por la lentitud del servicio postal frente a la inmediatez de internet, hoy ha sido reivindicado por una comunidad de creadores y lectores que precisamente valora esa lentitud como parte de la experiencia.

5 Mail Clubs para enamorarte del correo postal

‘Faery mail’

@faeriemariii @faery.club 

‘Faery Mail’ es una iniciativa ideada por madre e hija que abre cada mes un pequeño portal hacia un universo fantástico. Cada edición se inspira en una temática mágica diferente, desde obras literarias y seres mitológicos, hasta películas vinculadas con la brujería, las hadas o la naturaleza. Incluye una carta con poesía, preguntas para escribir en el journal, pegatinas y otros detalles ilustrados. El contenido del sobre se presenta como una invitación a conservar un poco de magia en la vida cotidiana a través de la papelería. 

Faery Mail Club’ nació con la idea de recuperar un poquito de la magia de recibir una carta en el buzón y convertirla en un pequeño ritual cada mes. 

Cada edición —creada e ilustrada por mi madre y por mí— nos lleva a un rincón diferente del mundo feérico. Para nosotras, Faery Mail es una forma de compartir nuestro amor por las hadas, el arte, las cartas y todas esas pequeñas cosas que todavía nos hacen sentir que queda un poquito de magia en el mundo.

Mari

‘The Bunny Mail Club’

@thebunny.mailclub @yulsskai

Regresa a la infancia con ‘The Bunny Mail Club’. Cada ilustración invita a reconectar con el mundo natural de la mano de los diseños de Yuli, que propone recuperar el papel como espacio de juego y medio de conexión humana. La creadora ofrece ilustraciones exclusivas, libretas, pegatinas y más detalles elaborados con mucho amor.

‘The Bunny Mail Club’ es una vuelta a la niñez, la naturaleza y a estar presente. Es una invitación tanto a mi misma como a los suscriptores que forman parte de esta familia para jugar, volver al papel y pertenecer. Nace con la intención de romper la virtualidad y sentirnos parte de algo más grande, volver a la sociedad. Y, ¿a quién no le gusta recibir algo bonito en el buzón?

Yuli

‘Fun Ful Mail Club’ 

@funful.mailclub @lokccistudio 

‘FunFul Mail Club’ es un club de correspondencia que nace de la nostalgia y las cosas divertidas. Cada envío mensual reúne una carta y distintos elementos sorpresa —como recetas, marcapáginas o láminas para colorear— pensados para animar a sus miembros a desconectar de las pantallas a través de diversos pasatiempos y herramientas creativas. Su diseñadora, Cristina Iglesias, entiende cada sobre como una invitación al descanso con una experiencia tangible que celebra el arte hecho a mano y reivindica el disfrute de los objetos físicos en una rutina cada vez más acelerada.

Pretendo que ‘Fun Ful Mail Club’ sea un refugio donde las personas que forman parte del club se sientan escuchadas, entendidas y reflejadas en todo aquello que construyo aquí.

Desde las piezas artísticas temáticas que cambian cada mes, hasta uno de los componentes más importantes: la carta. En mis cartas siempre explico como ha sido mi proceso creativo, cuál es el significado detrás de cada elemento que he ilustrado o diseñado ese mes, así como otras vivencias personales con las que estoy segura de que todos podemos sentirnos identificados.

Cris

‘Sofia’s Mail Club’

 @mail_club @sofiaostoic

El ‘Mail Club de Sentimental Girlies’ es una suscripción mensual lanzada por la diseñadora gráfica Sofía Ostoic en octubre de 2024 que convierte cada envío en una pequeña pieza de diseño. Cada sobre reúne una carta, una postal, una hoja de pegatinas y una sorpresa diferente, siempre articuladas en torno a una temática inédita. Uno de sus rasgos más distintivos es el carácter artesanal de cada edición: su creadora explora técnicas como la acuarela, la estampación, el dibujo a lápiz, el puntillismo o incluso pigmentos naturales obtenidos de las flores de su jardín, haciendo que cada entrega sea una experiencia creativa y única para coleccionar.

El propósito de ‘Mail Club’ es recuperar el arte de la correspondencia y conectar con personas de todo el mundo, y me parece increíble haber mandado más de 6.000 cartas a buzones de más de 30 países diferentes.

Me hace muy feliz formar parte de esta comunidad que no deja de crecer y ver como cada vez son más las girlies que están lanzando sus mail clubs, devolviendo el valor a la cartas, las manualidades y las cosas hechas con las manos

Sofía Ostoic

‘La carlota mail Club’

@irene_rain @elestudiorain

Detrás de ‘La Cartota Mail Club’ se encuentra la creadora de contenido Irene Rain, que define ‘El Estudio Rain’ como “un lugar para crear sin pantallas”. El objetivo de ‘El Estudio Rain’ es recuperar la belleza de lo tangible frente a la inmediatez digital. Su proyecto reivindica el valor de la creatividad, al mismo tiempo que da visibilidad al trabajo de artistas emergentes y rescata las historias de mujeres que merecen mayor reconocimiento.

A través de la correspondencia, el arte y la cultura, Irene busca crear pequeños rituales mensuales que inviten a detenerse, experimentar con nuevos formatos y conectar con la creatividad.

La ilusión de que te llegue una carta postal es inexplicable, y espero que tengáis esa sensación al ver ‘La Cartota’ en vuestro buzón. Cuando me llegan mis suscripciones de mail clubs, es un momento que me reservo solo para mí y que me encanta.

Una vez hayas terminado de ver todas las cositas chulas que incluye La Cartota, la experiencia sigue. Puedes mandar la postal a una persona especial o quedártela para ti. Tanto el tarjetón de la mujer como los extras del mes, sirven para coleccionarlos o usarlos en journals o scrapbooks, o incluso en el ordenador si son pegatinas. Admito que las pegatinas son mi extra favorito porque las pego en absolutamente todos lados jijijij

Irene Rain

¿Por qué hemos vuelto a enamorarnos del papel?

El auge de los snail mail clubs forma parte de un movimiento mucho más amplio que reivindica el valor de lo analógico en una sociedad hiperconectada. Tras años en los que prácticamente toda nuestra vida se ha trasladado a una pantalla, desde las conversaciones hasta las compras, el ocio o el trabajo, recibir una carta se ha convertido en un pequeño acto de resistencia frente a la inmediatez digital, ya que obliga a detenerse, abrir un sobre con calma y dedicar unos minutos a una experiencia que no compite con notificaciones ni algoritmos. 

Su éxito tampoco puede entenderse sin el auge de plataformas como ‘Etsy’, que han devuelto el protagonismo a miles de pequeños artistas y artesanos de todo el mundo. Cada vez son más las personas que rechazan la producción masiva y demandan piezas únicas creadas a mano. Esa tendencia ha impulsado también el interés por la ilustración independiente, la encuadernación artesanal, los sellos de caucho, las pegatinas diseñadas por autores o la papelería creativa, convertida hoy en una forma de expresión artística y personal.

Pero este fenómeno va mucho más allá del papel, también habla de un mundo obsesionado con la productividad y la eficiencia. A causa de ello, muchas personas han redescubierto el placer de crear sin otro propósito que el de disfrutar del proceso. Escribir una carta, decorar un diario, recortar fotografías o dedicar una tarde a organizar un álbum no persigue optimizar el tiempo ni obtener un resultado inmediato, simplemente son actividades que reivindican el valor de hacer algo despacio, con las manos, poniendo atención en cada gesto. 

Creatividad o productividad

Los snail mail clubs son una respuesta a una cultura que nos ha acostumbrado a medir el éxito por la velocidad con la que consumimos y producimos, porque, ¿acaso no sería más sencillo y rentabilizable enviar un mensaje directo que incluya un link descargable al mismo contenido? Pero en realidad, más que el producto, compramos el valor del esfuerzo, la ilusión, la creatividad y la intención que hay detrás de él.

Esa dedicación también transforma la relación entre quien crea y quien recibe. El artista dedica horas a imaginar cada envío; el destinatario, a abrirlo, leer la carta y encontrar un lugar propio para cada pieza. De esa manera, el ciclo creativo no termina cuando el sobre llega al buzón. Continúa cuando esas ilustraciones se pegan en un journal o inspiran a nuevas obras, las postales encuentran un rincón en una pared o vuelven a enviarse, los marcapáginas acompañan nuevas lecturas o las pegatinas pasan a formar parte de un álbum de recuerdos.

Estos envíos están pensados para permanecer y compartir. Se guardan en cajas, carpetas o cajones, reaparecen años después y siguen evocando el momento en que fueron recibidos. Son objetos cotidianos que, gracias al tiempo y al significado que les otorgamos, terminan convirtiéndose en recuerdos. 

María Gómez Maldonado

Periodista de lifestyle, moda, belleza y bienestar integral.

Podría interesarte…

El arte de abrazar el fin del verano sin nostalgia 

Ahora que se acerca el final del verano, ya podemos hablar de cómo esta estación nos hace sentir. Para muchos, el verano es un respiro, un alivio de sus preocupaciones rutinarias.…

Continue reading

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Por si te lo perdiste

Septiembre: el mes de los nuevos comienzos 

Septiembre: el mes de los nuevos comienzos 

Los no-lugares: ¿dónde estamos cuando no estamos en ningún sitio?

Los no-lugares: ¿dónde estamos cuando no estamos en ningún sitio?

El arte de abrazar el fin del verano sin nostalgia 

El arte de abrazar el fin del verano sin nostalgia 

Aprende a interpretar el clima astral: el Sol, la Luna y los movimientos de las planetas

Aprende a interpretar el clima astral: el Sol, la Luna y los movimientos de las planetas

¿Cómo llevar ‘Pinterest’ a la vida real? El único tablero que me incita a la acción

¿Cómo llevar ‘Pinterest’ a la vida real? El único tablero que me incita a la acción

¿Por qué los snail mail clubs están conquistando internet? Abrir el buzón vuelve a estar de moda

¿Por qué los snail mail clubs están conquistando internet? Abrir el buzón vuelve a estar de moda