La cita más importante del verano la tienes contigo misma

Aunque soy una persona sociable, hay planes que no hago porque no tengo con quién hacerlos. No por falta de ganas o de tiempo, sino porque desde hace tiempo doy por hecho que algunos planes solo tienen sentido si se comparten. Lejos de fomentar que todas nos convirtamos aún más individualistas, lo que quiero es plantear un debate: ¿de verdad necesitamos compañía para todos los planes que queremos hacer?

Cuando estar sola incomoda

Hace unos años fui al cine sola por primera vez. Recuerdo salir de la sala y pensar en la cantidad de veces en las que los límites que me había puesto a mí misma eran excesivos. ¿Por qué necesitaría ir al cine acompañada si durante la película no puedo hablar con nadie? En ese momento me sentí bien por haberme atrevido a venir sola. A día de hoy sigo comprobando, casi a diario, que el mundo no se detiene porque me cruce con un grupo de chicas de mi edad mientras yo voy sola.

Aparece en mi mente la palabra incomodidad. Porque, pese a vivir rodeados de discursos sobre amor propio y priorizarse a uno mismo, seguimos sintiendo culpa cuando hacemos algo sin compañía. ¿Acaso disfrutar de nuestra propia compañía es menos legítimo que otra forma de ocio acompañados?

La soledad es percibida a menudo como carencia y no como elección. Pero, ¿es siempre así? El Instituto Europeo de Psicología Positiva diferencia cinco tipos de soledad: existencial, emocional, positiva, transitoria y crónica. Tener una cita contigo mismo se incluiría dentro de la soledad positiva: “aquella que es voluntaria, la que eliges”, como la define la psicóloga y autora del artículo Dafne Cataluña.

Tal vez va siendo hora de que disfrutemos nuestra propia compañía. Y este verano, precisamente, puede ser un buen momento para romper con esa idea de posponer planes por no tener compañía y empezar a vivir desde la creencia de que una misma también puede ser un buen lugar al que volver para conectar. Si no sabes por dónde empezar, aquí tienes algunas ideas de planes para ir descubriendo lo que significa disfrutar de tu propia compañía.

Empezar a tu ritmo: planes cómodos para perder el miedo

  • Dar un paseo y leer al aire libre. No hace falta buscar el parque más bonito de tu ciudad. Basta con salir al que tengas cerca y convertir ese rato en una pausa para ti. ambiar de escenario también puede Cambiar la forma en la que nos escuchamos.
  • Ir a una cafetería y mientras escuchar música, hacer journaling, ver el último episodio de tu pódcast favorito… pero que no deje de hacerte estar presente y ser consciente de tu entorno.
  • Ir a la biblioteca. Ojear las secciones que te llamen la atención, coger un par de ejemplares y permitirte un rato para leer más acerca de ellos.
  • Ve a una conferencia o congreso de una materia que te interese. Aprender es una forma ideal para exponerte a estas situaciones porque te emerge en la propia actividad. Además, puede que conozcas a personas con tus mismos intereses con los que tener una conversación valiosa.
  • Ve a un mercadillo. No todos los planes tienen que implicar consumo, per pasear entre puestos, observar lo que ocurre a tu alrededor y dejarte llevar por la curiosidad también es una forma de estar contigo misma.
  • Ver el atardecer o amanecer. Ya sea desde tu balcón o desde un punto especial; date esos minutos para estar presente y apreciar la puesta o salida del sol.

Para las que buscan exponerse más y salir de su zona de confort:

  • Ir al cine o al teatro. Es uno de los planes que más rechazo suele generar cuando pensamos en hacerlo solos. Sin embargo, la mayoría del tiempo estarás igual de concentrada en la película o la obra que si fueras acompañada.
  • Ir a un museo o exposición. Recorrer una exposición a tu propio ritmo tiene algo muy liberador. También es una forma de descubrir qué despierta realmente tu curiosidad.
  • Tomar el sol o bajar a la piscina/playa sola. Es una oportunidad para comprobar que disfrutar de un libro, escuchar el mar o simplemente descansar no depende de la conversación con otra persona. Eso sí, si vas sola, prioriza siempre tu seguridad y pide a alguien cercano que esté pendiente de tus pertenencias.
  • Sal a la calle sin usar el móvil. Basta con hacer un recado sin auriculares y sin mirar la pantalla. Recuperar la atención sobre lo que ocurre a tu alrededor es una manera sencilla de volver a conectar con el presente y de darte cuenta de cuántas cosas pasan desapercibidas cuando vivimos pendientes del teléfono.
  • Ir de concierto. Esperar a que alguien tenga los mismos gustos musicales o pueda acompañarte puede hacer que acabes perdiéndote artistas que realmente quieres ver. Disfrutar de la música en directo también puede ser una experiencia profundamente personal: cantar, bailar o emocionarte no depende de con quién vayas, sino de cómo la vivas.
  • Observa tu alrededor: Sentarte en un banco en una zona céntrica y simplemente mirar lo que ocurre puede parecer un gesto pequeño, pero te obliga a habitar el presente sin huida y volver a formar parte del entorno sin intermediarios.
  • Ve de picnic. No tiene por qué ser digno de Pinterest. Una esterilla, un sándwich y ese snack que tanto te gusta son suficientes. Lo importante es regalarte un rato sin prisas en el que el único plan sea disfrutar del momento.

¿Más horas libres? Más opciones

  • Pasa el día en otra ciudad. Salir de tu entorno habitual en solitario puede dar vértigo al principio, pero también una sensación muy clara de autonomía. Visitar un pueblo cercano o hacer esa ruta que llevas tiempo guardando en tu lista no es solo un plan, también es una forma de comprobar que puedes sostenerte en lo desconocido. Eso sí, siempre priorizando tu seguridad y avisando a alguien de confianza de tu salida.
  • Ir de voluntariado. A veces, la forma más natural de dejar de pensar en cómo te sientes sola es implicarte en algo que va más allá de ti. Compartir tiempo con otras personas desde un propósito común también es una manera de construir vínculos sin forzarlos.
  • Ve a una clase: repostería, club de lectura, cerámica, poesía, etc. ¡Todo vale! Empezar de cero te permite aprender y sentir cómo te desenvuelves en esa nueva actividad.
  • Ve a un spa o date un tratamiento. Estar sola en un espacio de cuidado también es una forma de aprendizaje; aprender a relajarte sin distracciones externas puede ser incómodo al principio, pero también revelador. No siempre necesitamos compañía para permitirnos parar.
  • Ve de ruta. Elegir una ruta sencilla y caminar a tu ritmo también es una forma de desconectar del ruido cotidiano y reconectar con el entorno. Muchas veces, las mejores conversaciones también ocurren cuando son con una misma.
  • Ve a un partido de tu deporte o equipo favorito. Vivir una emoción intensa en solitario puede cambiar mucho la forma en la que entiendes la experiencia. No necesitas compartir el momento para sentirlo igual de fuerte.
  • Practica un deporte nuevo: Empezar algo desde cero —ya sea baloncesto en las pistas del barrio, correr por primera vez o probar paddle surf— te coloca en un lugar de vulnerabilidad positiva. No se trata de hacerlo bien, sino de permitirte aprender.
  • Pasa un día fuera con el móvil guardado o en modo avión. Quizá uno de los mayores retos no sea estar sola, sino dejar de llenar cada hueco con estímulos. Desconectarte del móvil durante unas horas puede devolverte una atención más limpia sobre lo que estás viviendo.

Volver a ti

Igual la cita más importante del verano no es un plan nuevo ni unas vacaciones en la otra parte del mundo, sino la forma en la que empiezas a estar contigo misma. Se trata de dejar de sentir que necesitas permiso para estar contigo misma cualquier día. Cuando empecemos a cambiar esos hábitos haremos que, incluso los planes más pequeños, empiezan a tener otro peso. Y así la soledad dejará de ser ausencia para convertirse, poco a poco, en un lugar seguro al que acudir cuando lo necesites.

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One thought on “La cita más importante del verano la tienes contigo misma

  1. Qué necesario este artículo para estas fechas. En verano sobre todo parece que necesitamos un montón de gente para hacer planes, y al final también está bien recordarnos que un plan con una misma puede ser igual o más especial.

  2. ¡Qué buen artículo Nerea! Me ha gustado porque transmite una idea sencilla pero importante, no hace falta esperar a tener compañía para disfrutar de los planes que nos apetecen. Se lee muy bien y da ganas de ponerse a prueba este verano jeje. ¡Sigue escribiendo!❤️

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