Descubrir esta clase de colaboraciones siempre resulta agradable de ver. Una decisión empresarial desarrollada con ingenio y frescura que logra lo que se propone. Esta idea conecta directamente con el público de escaparates tan dispares como son el sobrio y maduro Scalpers y la joven y alocada Hand Over.
La colección cápsula de este San Valentín nace de la unión entre “la chica creativa” y “el chico de las finanzas” en una gama cromática de tonos rosa, rojo y blanco. Con el gusto estético que caracteriza a ambas firmas españolas, la colaboración incluye un par de camisetas de manga corta, otro dúo de tazas con el mismo diseño y unos bóxers con el corte característico de Hand Over.

Una historia de amor
Además de un potente lanzamiento comercial, esta alianza describe un bonito romance. Si Hand Over se autodefine como la marca que estiliza los calzoncillos de tu ex novio, esta colección muestra cómo la pareja se da una segunda oportunidad para solucionar sus diferencias y compartir esos bóxers que él dejó en el cajón.
En esta historia de amor, el perfil masculino clásico de Scalpers (ambicioso, racional y estructurado) se enamora de la chica espontánea, creativa y emocional que viste Hand Over.
Un clásico, ¿no?
Seguro que más de una pareja se ha visto reflejada en este dúo, ansiosos por tener camisetas a juego y un par de tazas que representen a la perfección esta dinámica.

Abanderarse de los clichés
Aprovecharse de los tópicos resulta un clásico infalible del marketing, y en esta ocasión no podía ser de otra manera. Scalpers y Hand Over han decidido jugar con los estereotipos que representan a sus propias marcas y convertirlos en una identidad estética, permitiendo que quien lo lleve se posicione dentro de un rol compartido.
La “Creative Girl” desea la prenda que la vincula con el “Finance Bro” porque realmente conecta con lo que representa este arquetipo. El complemento de alguien que aporte seguridad, calma y orden a una cabeza llena de sueños volátiles. Y el chico que vive en la rutina, cargando el peso de sus propias exigencias, necesita a quien le levanta los pies de la tierra de vez en cuando.

Vender mensaje como producto
Compramos ideas, no objetos. Pretendemos adquirir el concepto que representa para nosotros cierto producto, y ciertamente funciona, al menos en el plano físico.
Lo físico conecta con lo emocional, no es tanto lo tangible sino cómo eso nos hace sentir, cómo hace que nos veamos a nosotros mismos y cómo hace que nos perciban otros.
Nos venden conceptos aspiracionales, deseos enfrascados en figuras materiales.

El equilibrio entre opuestos
Una batalla entre polos opuestos siempre funciona bien. Resulta divertida y reconfortante de algún modo, encontrando satisfacción en observar cómo dos elementos enfrentados encuentran el equilibrio en su némesis. También es interesante la mezcla de atracción y vértigo a lo diferente, la forma en que encontramos refugio en lo que más se aleja de nuestra zona de confort.
Y es que si “los que se pelean se desean” y “los opuestos se atraen”, es porque ambos tienen algo que aprender del otro y algo que enseñar a su pareja.







