Aunque tan solo tiene 24 años, la escritura apareció pronto en la vida de Àurea Martínez (@ausimartinezz), pero no como una elección profesional. Escribía desde pequeña en diarios, notas y textos privados a los que acudía cuando necesitaba entender qué le estaba pasando. La escritura funcionaba como un espacio íntimo, un lugar seguro desde el que ordenar el mundo y poner palabras a lo que no siempre sabía explicar.
Su formación académica, sin embargo, se desarrolló en otro ámbito. Estudió Administración y Dirección de Empresas, un camino que le aportó estructura y herramientas prácticas, pero que no terminó de contener su necesidad creativa. Hoy trabaja como coordinadora de Marketing, mientras desarrolla en paralelo ‘En mis 20s’ (@enmis20s_), un proyecto personal que nació sin estrategia ni pretensión pública y que, con el tiempo, se ha convertido en un espacio creativo con lectores fieles.
Como escritora y apasionada de la literatura, Àurea también ha encontrado su espacio en la comunidad de bookstagram a través de su cuenta @ausibooks. Desde ahí comparte reseñas, lecturas y nuevos proyectos, construyendo una comunidad fuerte que sigue de cerca su recorrido.
Desde Nácar Journal, hemos tenido la oportunidad de entrevistar a esta joven escritora. Una conversación cercana y reveladora que podrás leer sin filtros al final de este artículo.

De lo personal a lo colectivo
En un inicio, escribir no implicaba exposición, era un acto casi anónimo. No había lectores, expectativas, ni la idea de continuidad. El cambio llegó cuando Áurea empezó a compartir sus textos y entendió que, tal y como ella lo expresa, “aquello que creía demasiado personal era, en realidad, bastante colectivo”. Sus amigas, los personajes de ficción, y ella misma atravesaban las mismas dudas.
El núcleo de su escritura se centra en “hablar de todo lo que atraviesa el caos de los veinte”. Entre sus tópicos más frecuentes se encuentran la complejidad de las relaciones y la sensación constante de estar construyéndote mientras todo cambia. Escribir sobre estas experiencias no es solo un ejercicio expresivo, sino una forma de acompañar a otras personas que se reconocen en esas palabras.
‘En mis 20s’ pasó de ser un desahogo personal a un proyecto con estructura compuesto de textos breves en Instagram, artículos más largos en Substack y contenidos en TikTok. La escritura sigue siendo íntima, pero ahora acompaña a toda una generación que también se ve reflejada en las inquietudes de Àurea.
Tras el éxito rotundo de su cuenta en redes sociales y visto el talento de Àurea para conectar con su público, el grupo editorial ‘Penguin Random House’ no dudó en contactar con ella para hacerle una oferta irrechazable: publicar un libro recopilatorio de todos sus consejos de supervivencia a la crisis de los veinte. ‘Fake It Till You Make It’ saldrá a la venta el 4 junio en librerías y formato digital. Su título resume aquella esencia tan característica de esa etapa en la que todos fingen ser adultos. A Àurea, sin duda, le ha salido bien.

La escritura como oficio
A medida que la exposición creció, también cambió su relación con escribir. Apareció la conciencia de que alguien estaba al otro lado leyendo, y con ella una responsabilidad nueva. Aprender a convivir con esa mirada externa ha sido parte del proceso, balancear el hecho de “no escribir para gustar, pero tampoco fingir que nadie lee», confiesa.
Hoy su escritura es más exigente. Se pregunta desde dónde escribe, por qué quiere contar algo y qué sentido tiene hacerlo. Revisa más y duda más, pero intenta proteger ese impulso inicial de “escribir por necesidad», porque hay algo que no termina de entender. Para Áurea, escribir sigue siendo “su forma de pensar”.
No cree en “las vidas perfectamente ordenadas» ni en “tenerlo todo claro a los veinte”. Defiende la “honestidad emocional” frente a la incomodidad, y cuestiona la idea de que crecer implique endurecerse. Para ella, “la sensibilidad no es una debilidad, sino una forma de sentirse más viva”. Lo tiene claro: “Me interesa más entenderme que parecer interesante, más vivir con preguntas que fingir que lo sé todo”.

La voz de una generación
Àurea no entiende la voz propia como algo que se busca de forma consciente: “Sale de escribir mucho, de escribir mal, de copiar referentes sin darte cuenta y de ir quitando capas con el tiempo”, afirma con rotundidad. Sus influencias son claras, desde ‘Sexo en Nueva York’ a Dolly Alderton: columnas que recuerdan a diarios personales, que mezclan lo cotidiano con lo emocional.
Es perfeccionista, analiza conversaciones, toma notas constantemente y suele ser la confidente de sus amigas. Ese hábito de escuchar antes de escribir determina el tono de textos que no pretenden encontrar respuestas cerradas, sino acompañar a quien se hace las mismas preguntas.

También cuestiona la imagen romántica de dedicarse a escribir. Àurea pone en jaque el concepto idealizado de la inspiración constante, los cafés bonitos o la validación externa. Advierte que la realidad consiste en sentarte cuando no tienes nada que decir, releerte y no reconocerte, dudar de si lo que haces tiene sentido. Si algo tiene claro, es que lo valioso de la escritura no reside en una tasa de rentabilidad económica.
En el futuro no se imagina llegando a un lugar concreto, sino escribiendo con más calma. Dejando “que la escritura la acompañe y se adapte a sus etapas”. No concibe su vida sin escribir, aunque cambien los formatos, los ritmos o las formas. Convertir la escritura en oficio, para ella, implica sostener el vínculo con aquello que la ayuda a entenderse y a nombrar lo que muchos otros sienten, pero no saben cómo expresar con palabras.

Àurea Martínez: Entrevista completa

“Escribo desde el caos de los veinte para intentar ponerle palabras a lo que nunca nos enseñaron”.
¿Qué has estudiado? ¿A qué te dedicas actualmente?
He estudiado Administración y Dirección de Empresas, aunque siempre he sabido que mi creatividad no se quedaría estancada en un Excel o en asientos contables.
Actualmente trabajo como coordinadora de Marketing y, en paralelo, escribo en En mis 20s, un espacio que empezó como un desahogo personal y que se ha convertido en un proyecto creativo en el que escribo artículos para Substack, Instagram y Tiktok.
¿Sobre qué te gusta escribir?
Escribo sobre todo lo que atraviesa a las veinteañeras. La amistad cuando deja de ser sencilla, el amor cuando no se parece a las películas, el trabajo cuando no llena tanto como prometía y la mentalidad con la que intentamos sobrevivir en una etapa llena de contradicciones.
¿Cuáles son tus mayores convicciones vitales?
Creo profundamente que no tenerlo todo claro a los veinte no es un problema, sino una parte inevitable del proceso. No creo en las vidas perfectamente ordenadas ni en que hay una respuesta para absolutamente todo. Creo en la honestidad emocional, incluso cuando es incómoda.
Defiendo la idea de que crecer no debería significar endurecerse y que la sensibilidad no es una debilidad, sino una forma de sentirse más viva. Me interesa más entenderme que parecer interesante, más vivir con preguntas que fingir que lo sé todo.
Dinos un rasgo curioso de tu personalidad
Soy muy perfeccionista, pienso demasiado y suelo ser la confidente de mis amigas. Me encanta analizarlo todo, darle vueltas a las conversaciones y escribir notas en el móvil que luego acaban en artículos. Se me da especialmente bien escuchar y aconsejar, aunque luego me cueste aplicar todo eso en mí misma.
¿Cómo ha sido tu evolución dentro de la escritura?
Escribo desde pequeña. Todo empezó en un diario al que acudía cuando necesitaba expresarme, desahogarme… para comprender qué me pasaba. A medida que fui creciendo, cuando vivía una situación que me apetecía comentar, me apuntaba todo en notas y luego lo sacaba con mis amigas. Incluso, he llegado a meter temas que me interesaban en personajes de novelas que escribía de adolescente.
Tras ver ‘Sexo en Nueva York’ y leer a Dolly Alderton, sentí que podía compartir lo que escribía porque si mis amigas, los personajes tanto de series como de libros e incluso yo, estábamos pasando por esas situaciones, seguro que había mucha más gente igual. Empecé a escribir desde ahí, sin una estrategia clara, nunca pensé que llegaría donde ha llegado.
Con el tiempo, esa escritura tan íntima fue encontrando su sitio fuera de mí. Primero en pequeños textos en Instagram, luego en artículos más largos en Substack, hasta convertirse en lo que es hoy En mis 20s.
Compartirlo me hizo entender que aquello que yo creía demasiado personal era, en realidad, bastante colectivo, y que escribir podía ser una forma de acompañar a otras personas que estaban en el mismo punto vital que yo.
A día de hoy, no ha dejado de ser un espacio personal, solo se ha ampliado. Sigue siendo mi manera de ordenar lo que siento, solo que ahora también es un diálogo con quien se reconoce en esas palabras.
¿Qué ha cambiado en tu relación con la escritura a medida que la experiencia y la exposición han ido creciendo?
Antes escribía sin pensar en nada más. No había lectores, no había expectativas, no había una idea de ‘esto va a durar. Era un lugar seguro, anónimo. Con el tiempo, cuando empecé a compartir lo que escribía, apareció algo nuevo: la conciencia de que alguien estaba al otro lado leyendo. Y eso, al principio, impone bastante.
He tenido que aprender a convivir con esa exposición sin que me paralice. A no escribir pensando en gustar, pero tampoco fingir que nadie me lee. Ahora mi relación con la escritura es más exigente, en el buen sentido. Me escucho más, reviso más, me pregunto por qué quiero contar algo y desde dónde. Aun así, intento proteger ese impulso inicial, el escribir porque sí, porque lo necesito, porque hay algo que no termino de entender y quiero ponerlo en palabras.
Escribir ya no es solo un refugio, también es una responsabilidad conmigo misma y con quienes me leen. Pero sigue siendo, ante todo, mi forma de pensar. La escritura también es identidad.
¿Cómo sientes que se construye una voz propia? ¿Qué influencia tu manera de escribir?
Creo que la voz propia no se busca, se va formando. Sale de escribir mucho, de escribir mal, de copiar referentes sin darte cuenta y de ir quitando capas con el tiempo. La mía nace de la observación y de la contradicción. De no tener las cosas claras, pero aun así querer hablar de ellas.
Me atraviesan mucho las relaciones: la amistad, el amor, el desamor, el trabajo, la presión de hacerlo todo bien en una etapa en la que nadie sabe muy bien qué está haciendo. Escribo desde la duda, desde el análisis constante y desde esa sensación tan veinteañera de estar siempre un poco descolocada.
Mis influencias están claras: Sexo en Nueva York, Dolly Alderton, Vogue, los diarios personales, las columnas que mezclan lo cotidiano con lo emocional. Me interesa escribir de cosas aparentemente normales, pero que nos afectan más de lo que reconocemos. Poner palabras a pensamientos que muchas veces se quedan flotando y no sabemos cómo nombrar.
Desde tu experiencia, ¿qué creencias idealizadas existen en torno a la profesión de escritor? ¿Cómo imaginas tu relación con la escritura en el futuro?
Creo que existe una idea bastante romántica de la escritura: la inspiración constante, escribir desde cafeterías bonitas, vivir de contar lo que sientes. La realidad es menos estética y más disciplinada. Escribir también es sentarte cuando no tienes nada que decir, releerte y no reconocerte, dudar de si lo que haces tiene sentido.
También se idealiza mucho la idea de vivir de escribir, como si eso validara automáticamente lo que haces. Yo he aprendido que la escritura no siempre tiene que ser rentable para ser valiosa, ni tiene que convertirse en un producto para ser importante.
En el futuro me imagino escribiendo igual que ahora, pero con más calma. Sin prisa por llegar a ningún sitio concreto. Me gustaría que la escritura siga acompañándome, adaptándose a mis etapas, creciendo conmigo. No sé exactamente dónde me llevará, pero sí sé que no concibo mi vida sin escribir, aunque cambie la forma, el formato o el ritmo.
Un mensaje final para tus lectoras
Ojalá dejáramos de medirnos por lo que deberíamos ser y empezáramos a cuidarnos desde el punto exacto en el que estamos.







Increíble! Seguirla por Substack y que la hayas traído aquí es maravilloso, conocer un poquito más sobre ella y ver más allá de sus letras es algo que hace conectar más con las escritoras❤️