La neurociencia detrás de la espiritualidad (no es magia)

Lo que me ata a seguir estos dos grandes pilares

¿Quién diría que hace unos siete meses atrás me levantaba cada mañana sin saber qué hacer con mi vida? En un bucle negativo constante, sin energía y viviendo con la sensación de decepción constante, repitiendo siempre los mismos patrones y sintiéndome estancada constantemente; en mi salud mental, física, con mi relación con la comida y el movimiento…

Estaba viviendo un bucle depresivo el cual no sabía gestionar ni quería girar la cabeza para mirarlo de frente. Empecé a escribir por las noches porque sabía que tenía que cambiar y esa fue la herramienta que me ayudó y que, sorprendentemente, siempre me causó rechazo, supongo que lo relacionaba con escribir literatura para el colegio y no me gustaba.

También empecé a investigar sobre la espiritualidad. Me llamaba la atención, ya que siempre sentí que creía en algo más allá pero no sabía cómo llamarlo. Además, pensaba que todo el tema de las afirmaciones, meditar, las energías, conectar con una misma, era una tontería o no era tan profundo como realmente lo es para mí.

Sabia que necesitaba sacar algo de mí hacia fuera. Cada noche que escribía, aprendía algo nuevo sobre mí. Gracias a la introspección empezé a reconocer algún patrón que se me repetía siempre, empezaba a entender que lo que pensaba era una construcción, o mejor dicho, una historia que mi cerebro había aprendido a tomar como mi identidad. Llevaba toda la vida repitiendo que soy tímida y reservada (y sí, lo era mas que nunca) pero porque entrené a mi cerebro a serlo, cada vez más. 

Fue en ese proceso donde encontré dos cosas que al principio no sabía que estaban conectadas: la neurociencia y la espiritualidad. Entender que se explican mutuamente fue lo que me abrió una manera de vivir con una perspectiva diferente y la que actualmente me hace sentir más plena, por eso os lo quiero compartir.

Este artículo nace de esa sensación y de mi anterior artículo sobre la importancia de proteger nuestra energía en todos los sentidos, porque no puedes entender la espiritualidad sin entender la energía, y no puedes entender la energía sin entender cómo funciona tu cerebro

A ver, realmente puedes, pero pensando que es simplemente magia.

Vamos a hablar de:

  • La espiritualidad como percepción
  • 3 verdades espirituales que la neurociencia prueba sobre la manifestación
  • La ciencia detrás de la “energía”
  • Entrenar tu atención es entrenar tu realidad
  • Poner intenciones para preparar al cerebro
  • Lo que ocurre en el cerebro cuando te conectas a la espiritualidad
  • Mi depresión fue mi despertar
  • La mente que ejecuta y la mente que recibe
  • Por qué llevo estos dos pilares conmigo

La espiritualidad es una percepción

La Dra. Lisa Miller, profesora en Columbia University y una de las investigadoras en neurociencia y espiritualidad, nos cuenta que la espiritualidad es una capacidad perceptiva innata. Con esto quiere decir que nacemos para percibir una dimensión más profunda de la realidad.

Todos los seres humanos, independientemente de su cultura, religión o ausencia de ella, compartimos dos capacidades espirituales. La primera es la capacidad de sentir una conexión trascendente con algo más grande, lo llames Dios, universo, o fuerza, ya que el nombre cambia según la cultura, pero la capacidad es la misma en todos.

La segunda es la espiritualidad relacional, esa misma presencia la sentimos también en los demás, en el encuentro con otra persona y en la sensación de que no estás sola teniendo fe en algo.

Cuando personas de tradiciones completamente distintas (ya sean católicas, hinduistas, musulmanas o sin ninguna religión) entran en un estado de conexión trascendente profunda dentro de una resonancia magnética, el cerebro hace exactamente lo mismo.

Si la espiritualidad es una capacidad perceptiva y no una creencia, entonces no hay nada que decidir creer, es algo que podemos aprender a percibir, y eso cambia la pregunta de «¿es esto real?» a “¿de qué manera puedes entrenar a tu cerebro para empezar a cambiar?”.

Combinando neurociencia y espiritualidad he encontrado mi verdad y el mensaje que quiero transmitir al mundo.

3 verdades espirituales que la neurociencia prueba sobre la manifestación

La manifestación se ha simplificado tanto que ya ni sentido tiene, ¿desear algo con suficiente intensidad para que apareciera?. La manifestación no es nada de magia, es una alineación entre tu mente, tu energía y el mundo que te rodea. Y la neurociencia lo explica genial:

1. En lo que te enfocas se expande

Tu cerebro tiene un sistema llamado sistema de activación reticular, una red neurológica que cuando tu cerebro recibe millones de estímulos, este sistema decide que cosas merecen tu atención según lo que ya esperas ver, lo que ya te importa o lo que ya estás buscando.

Cuando empiezas a enfocar tu atención en algo, tu cerebro empieza a construir una realidad donde ese “algo” existe con más frecuencia, porque antes no lo veías y ahora sí, por eso, aquello en lo que te enfocas, crea la realidad que estas viviendo ahora.

2. Tu energía atrae tu resultado

Cuando sientes de verdad lo que quieres experimentar y no solo lo piensas, lo sientes en el cuerpo a través de las emociones, tu cerebro empieza a entrenarse para esa realidad. 

Las emociones son la manera en que le hablas a tu sistema nervioso, y este aprende lo que tu repites.

Si sientes ciertas emociones habitualmente, estas entrenan a tu cerebro para buscar, percibir y atraer aquello que está en la misma frecuencia, como dije en mi anterior artículo. Por ejemplo, si constantemente experimentas emociones negativas, tu cerebro va a atraer esta misma negatividad, porque va a buscar aquello que está en tu misma frecuencia.

3. Ya eres lo que buscas

La manera en que te defines a ti misma, tu identidad, es la manera en la que funciona tu cerebro, ya que cuando cambias la historia que te cuentas sobre quién eres, cambias los patrones que tu cerebro activa de forma automática

Por eso muchas veces, cuando perseguimos una versión que queremos ser, normalmente desde la desesperación, eso implica que estás actuando desde esa versión que aún no tiene lo que busca, pero ser la persona como si ya lo tuviera todo, es alinear tu identidad, tu atención y tu energía con lo que quieres crear, pero eso conlleva trabajo interno constante y mucha honestidad contigo misma.

Tu energía tiene ciencia detrás

Tu energía, tu estado interno en cada, pero cada momento, se transmite a través de señales químicas en el sudor y la respiración, sincronización de ondas cerebrales y neuronas espejo (el cerebro humano cuenta con un sistema de neuronas espejo que nos permite «sentir» lo que otros sienten).

Hay un estudio2, dentistas expuestos inconscientemente a señales de estrés de otras personas tuvieron peor rendimiento en su trabajo, y era el estrés de otros, no el suyo, pero les afectó igual. 

Esto quiere decir que las personas con las que pasas tiempo afectan a tu energía, lo que consumes por redes sociales, los lugares en los que estés, incluso el tipo de ambiente que haya a tu alrededor, te afecta. Tu cerebro no distingue entre una amenaza en tu realidad física y una pantalla que te muestra amenazas y contenido negativo todo el tiempo. Lo registra de la mismísima manera.

Cuando tu energía está bien, cuando estás presente y conectada, eres magnética, ya que tu cerebro filtra la realidad de forma distinta, te comunicas diferente, y lo que emites al mundo exterior cambia lo que recibes y cómo lo percibes.

Hay tres tipos de energía

La energía mental como la dopamina, motivación, entusiasmo, etc. 

La energía física como el descanso, alimentación y el cuerpo.

Y la energía espiritual con conexión, alineación, intuición, que también tiene sus factores drenantes como personas o ambientes que simplemente no resuenan contigo y te dejan con esa sensación de cansancio.

Entrena tu atención y entrenarás tu realidad

Entendí que meditar es, en parte, entrenar la atención, además de que me ayuda a parar y ganar claridad por las mañanas.

La dirección de tu atención es la dirección de tu vida, y no es una metáfora, porque tu cerebro registra la realidad de forma subjetiva, la construye según las cosas que estés percibiendo, está constantemente filtrando estímulos y decidiendo, según tu estado interno, qué existe y qué no. 

Informándome sobre este tema, varias profesionales de la neurociencia afirman que hay estudios que muestran que incluso vemos los colores de forma diferente dependiendo de nuestro estado de ánimo. Lo que percibes como «tu realidad» es en gran parte el resultado de adónde apuntas tu atención de forma habitual.

Meditar es importante y te lo recomiendo muchísimo, porque es la práctica de observarte y de darte cuenta de tus patrones de pensamiento sin identificarse completamente con ellos, que es lo que aprendes cada vez que practicas más la consciencia sobre tus pensamientos. Es una práctica que te obliga a volver al centro, una y otra vez hasta que lo haces de manera habitual. 

Es donde nace la autoconciencia que ve desde dentro cómo funciona tu mente, el único lugar desde donde puedes acceder a esa voz interna, ya la llames intuición, Dios, o el universo.

Cuando empecé a meditar fue cuando empecé a cambiar de manera más notable y me ha permitido ver la lucídez que estoy construyendo poco a poco, porque me enseñó a hacerme preguntas que evitaba contestar en un pasado y a aguantar el silencio para escuchar lo que realmente necesita mi cuerpo.

Poner intención es preparar al cerebro

Otra práctica que me generaba dudas y la veía como una tontería, poner intención en lo que hago, ya sea antes de grabar, antes de escribir, antes de entrar a un lugar o exponerme a alguna situación que me genere cierta incomodidad, detenerme un momento a decidir desde dónde quiero hacerlo y cómo me quiero sentir. También es una manera de visualizar y cuando haga eso que tengo que hacer, tener más el control y familiarizarme con la situación, además reducir la resistencia. Ya os digo, el cerebro no distingue entre lo que es real y lo imaginado.

La neurociencia tiene un nombre para esto, el priming. Tu cerebro, antes de que hagas algo, puede ser preparado para activarse de cierta manera, y eso cambia el resultado de lo que haces de formas que van mucho más allá de lo que puedas llegar a imaginar.

Tu estado interno antes de hacer algo cambia cómo lo llevas a cabo, y por ende, cambia el resultado. Y esto funciona de la misma manera con las noticias que consumes, te priman, o las conversaciones que escuchas sin querer, también te priman. Las redes sociales, igual. La diferencia es que puedes empezar a decidir desde que posición y con qué intención haces las cosas según el resultado que quieras obtener.

Y hay dos momentos del día que van a marcar más esa diferencia, la mañana es buen momento para tener claras esas intenciones porque puede que sin darte cuenta, de manera inconsciente, el día te arrastrará (por eso resalto la importancia de la meditación).

Y la noche también, lo que piensas al dormirte es lo que el cerebro procesa durante horas, intenta dormirte pensando en algo bueno, alguien que amas, algo que te emociona del día siguiente, lo que sea pero hazlo, a mi me ha ayudado bastante y me quita a veces de tener cierta resaca emocional al día siguiente si algo me ha pasado durante el día anterior.

Lo que ocurre en el cerebro cuando te conectas a la espiritualidad

Creo que aún estoy por llegar a ese momento de conexión, pero la investigación de Lisa Miller descubrió que cuando el cerebro entra en un estado de conexión espiritual, se activan cuatro dimensiones neurológicas específicas y universales.

La primera es silenciar el ruido, se apaga la red de modo por defecto, ese bucle de rumia constante que repasa lo que has dicho o has dejado de decir, o lo que te ha salido mal. La segunda es la red de vínculo, que se activa la misma red neurológica que cuando de niñas estábamos en brazos de alguien que nos quería, porque percibimos que somos “amadas”. La tercera es la atención expandida, pasamos de un foco ansioso a una percepción más amplia, donde se capta esa pequeña cosa que entra dentro de tu atención porque estás en condiciones de recibirlo. Y la cuarta, es la paradoja de ser una y parte del todo al mismo tiempo, sigues siendo tú, pero sientes que perteneces a algo más grande.

Un resumen de lo que sientes cuando el cerebro despierta es sentirte amada y sostenida, guiada y nunca sola, parte de la unidad y al mismo tiempo, tú misma.

Cuando el cerebro atraviesa la desesperación y despierta, emite en el EEG (electroencefalograma) una frecuencia específica llamada alpha de alta amplitud. Es la longitud de onda constitutiva de la naturaleza, desde la corteza terrestre hasta un kilómetro de altura, rodeando toda la Tierra, el cerebro espiritualmente activo vibra a la misma frecuencia que toda la vida.

Mi depresión fue mi despertar

El bucle depresivo en el que estuve fue el inicio de todo este cambio. Y lo puedo entender porque la ciencia confirma que el sufrimiento, el estancamiento, la depresión son frecuentemente la fase inicial de un despertar, es una señal de que algo más allá de lo que podemos percibir con los ojos está queriendo salir a la luz.

Hay una depresión biológica en la que la medicación puede ayudar y eso es legítimo y totalmente necesario. Pero hay otro tipo de oscuridad que, para mí ha sido como una llamada a conectar con algo más cuántico, más allá, más profundo. 

Cuando se atraviesa ese proceso y algo despierta, se forma una respuesta espiritual al sufrimiento a la que siempre se puede volver. Cuando empecé a escribir cada noche, a aprender sobre el cerebro, a conectar la neurociencia con las prácticas espirituales, cada día era una experiencia nueva, y una manera de verme que se iba haciendo más honesta y más compasiva al mismo tiempo. Siempre que aprendía, y aprendo algo y lo conecto con lo que estoy viviendo.

Esa conexión entre lo que pasaba en mi mente y lo que la ciencia podía explicar le da sentido a lo que antes evitaba mirar porque no encontraba las respuestas y no me generaba coherencia.

La mente que ejecuta y la mente que recibe

La mente ejecutora trabaja desde la memoria acumulada, desde los planes, desde el control, es útil y a veces necesaria, pero es limitada porque solo puede ver lo que ya conoce.

La mente despierta se abre a recibir lo que la vida está mostrando y es cuando empiezas a preguntarte qué me está revelando la vida ahora y cómo puedo tomármelo para continuar. Aplicar la razón hasta donde puede llegar, y abrir la percepción a otras formas de conocer, mediante la intuición, la sincronicidad, el instinto… Practicar la gratitud me ha salvado de muchas cosas.

Las personas que integran múltiples formas de conocer desarrollan conexiones más abundantes entre regiones del cerebro, son personas más creativas, más innovadoras, más conscientes porque usan más de lo que ya tienen.

Por qué llevo estos dos pilares conmigo

La neurociencia me ayudó a entender que lo que sentía tenía una explicación, que las prácticas que estaba descubriendo no eran magia y eran formas de entrenar al cerebro a percibir y construir la realidad de otra manera, según mis ambiciones, objetivos, como quiero sentirme y qué tipo de persona estoy cultivando poco a poco.

La espiritualidad me ayudó a estar presente en mi propia vida, sentir que hay algo más grande que el ruido de mis pensamientos, y que conectar con eso, conectar conmigo misma no me aleja de la realidad, me conecta a ella de una manera más que ahora mismo no podría ponerte ni las palabras para describirlo.

Juntas, me cambiaron la forma de vivir, y quiero de corazón, que con todo esto que voy aprendiendo y construyendo, es ayudar a otras personas a entender su mente. A dar a entender que las prácticas que al principio se sienten lejanas tengan sentido, y que quien esté en ese bucle ahora sepa que el estancamiento no es el final de su vida, y como a mí me pasó, también te puede pasar a ti, es donde todo empieza de nuevo.

Con mucho amor y cariño,

Anyka <3

Espero que lo hayas disfrutado tanto como yo escribiendo y aprendiendo de mi otro día más, me ayudarías mucho si me dejáis saber que os ha parecido y si hay algo nuevo que hayáis descubierto, o si os ha sonado familiar. Todo es una experiencia y un aprendizaje. Nos vemos la semana que viene, os quiero💌

2 Singh PB, Young A, Lind S, Leegaard MC, Capuozzo A, Parma V. Smelling Anxiety Chemosignals Impairs Clinical Performance of Dental Students. Chem Senses. 2018 Jul 5;43(6):411-417. doi: 10.1093/chemse/bjy028. PMID: 29767685

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