Perder tu identidad en tiempo récord
En la época de los 2000, triunfaban series como ‘Friends’, ‘One Tree Hill’ o las ‘Chicas Gilmore’. Si nos paramos a pensar, todas ellas tienen algo en común. El hilo romántico que sus personajes desarrollan entre ellos.
Estas series hicieron posible la creación de un fandom que pasaría de generación en generación, pero ¿cómo afecta a nuestra identidad? Parejas como la de Haley James y Nathan Scott han llegado al corazón de muchas de nosotras. Un amor incondicional, leal y que ha sobrevivido a todos los dramas y conflictos que han sufrido… os recuerdo que hablamos de parejas creadas hace 26 años, ¿qué ha cambiado?
Cuando nos centramos en series publicadas hace poco, podemos comprobar cómo se han normalizado las idas y venidas, las actitudes agresivas e incluso las relaciones tóxicas en nuestras pantallas.

¿Cómo afecta todo esto a nuestras relaciones?
De forma indirecta, cuanto más consumimos este tipo de conductas, tendemos a comportarnos o actúar de la misma forma que los propios personajes, guiados por la adrenalina que nos evoca la ficción que visualizamos.
No es real
Tanto para bien, como para mal, debemos tener presente que son personajes ficticios, es decir, no podemos comportarnos de la misma forma.
Si bien la presencia de esta problemática resulta alarmante, diversas investigaciones aseguran que gran parte de los adolescentes y jóvenes no saben identificar cuando se encuentran en una relación de pareja con violencia. Un gran causante de ello puede ser que, en las etapas de adolescencia y juventud, esa violencia es interpretada como muestra de interés o cariño, llegando a ser aceptada en el contexto de juego.
Violencia psicológica como parte del día a día
No podemos aferrarnos a relaciones que acabarán consumiéndonos.
La dependencia emocional es una de las razones por las que muchas veces no sabemos reconocer lo que nos hace daño, lo que nos hace perdernos. El amor es ciego dicen, pero, ¿quién nos enseña que eso no es amor?

Cuanto más te inundas de una persona tóxica, menos “tú” llegas a ser. Pierdes tus hábitos, tus costumbres, e incluso gestos o formas de hablar propias. No eres capaz de ver más allá de tu pareja ni puedes caer en la cuente de que ese es el verdadero motivo de tu pérdida de identidad. Y eso, no es amor.
- Trasnochar por las noches por hablar con él no es amor.
- Los celos cada vez que sales de fiesta respaldados por un “sé cómo son los tíos” no es amor.
- Descuidarte tanto física como mentalmente, y que él disfrute viéndolo no es amor.
- Alejarte de tus amistades no es amor.
Entre muchas otras razones, las discusiones que vemos en televisión no son reales, por lo que ver cómo mantienen relaciones sexuales después de cada discusión no es un paso a seguir, sino una señal para salir de ahí.
Los gritos, los juegos y el coqueteo agresivo es una prueba más de cómo nuestra generación normaliza conductas que cada vez drenan más a nuestro bienestar.
El bienestar, hoy en día, parece un producto de lujo
Para enamorarse de alguien, se supone hay que pasar una época de conocerse, y posteriormente el trato continuo con esa persona. Actualmente, está muy visto portarse bien con el chico/chica que te gusta dos meses, para después empezar a aburrirte y desarrollar una conducta tóxica hacia él/ella, y así mantenerlo en tu vida de cualquier forma.
La ironía del dolor es que quieres ser consolado por quien te hizo daño (Vazz, 2025)
Como debería sentirse el amor
El verdadero amor consiste en que la persona que amada renuncie al poder que le dimos sobre nosotros.
Querer no es tan solo regalar flores o cartas sino, saber que esa persona jamás te hará daño, aun conociendo tu lado más débil.
Ese es el amor que, remontándonos al principio, comentábamos sobre Nathan y Haley. Los dos lucharon por sus sueños, y terminaron apoyándose mutuamente aun conociendo las posibilidades de fracaso de ambos.
El amor es sacrificio, es cambiar sabiendo que estás convirtiéndote en alguien mejor con la persona correcta a tu lado.

Escribo esto desde el corazón de una niña que sufrió, hasta que le devolvieron la paz que un día le quitaron. Dedicado a Colás, quién me motivo a seguir con mis sueños cada una de las veces que he intentado rendirme.
Ana. X.O






